martes, 16 de enero de 2018

Discos que me salen: Deus ex Machina (Exili a Elba)





Una de mis mayores frustraciones en la vida es la música. Lo intenté con la guitarra, lo intenté con la voz, estuve en un par de grupos (o tres) y al final, a pesar de relacionarme con muchos músicos, tuve que rendirme ante la evidencia de que yo no valía para eso, que la constancia y el esfuerzo no eran lo mío y que por lo menos, siempre me quedaría escribir. Hace muy poco conseguí quedar con un viejo amigo a quien hacía siglos que no veía (lo de siglos es una exageración, obviamente, aunque si demasiados años) el cual tocaba en una banda local en mis tiempos juveniles y que después de pasar por varias formaciones (entre ellas alguna banda con renombre a nivel nacional), se afincó en Barcelona donde toca el bajo actualmente en un trío de rock catalán llamado Exili a Elba. Aprovechando la tesitura de nuestro encuentro me hice con su último disco y al ponerlo a rodar en mi reproductor de CD (sí, soy un antiguo, lo reconozco) quedé gratamente sorprendido.

El sonido de este “Deus ex machina” se aleja del de sus anteriores trabajos en una dirección más suave, mas tranquila, como si la banda hubiese estado cogiendo carrerilla durante este tiempo para ahora dejarse llevar por la inercia y mostrar su lado más sincero. Todo el disco destila paz, desde los temas mas tranquilos, casi de cantautor como “Dies així”, Cou la sal” o “La guineu”, hasta los mas rockeros como “La preciosa Violeta”, mi favorito o “La nit anterior”, que perfectamente podría haberla tocado Marc Bolan en sus mejores tiempos. De este modo y sin abandonar su sonido característico pasamos de la melodía más personal acompañada prácticamente en solitario por la guitarra y la voz de Arnau desde la genial “Deus ex machina” que abre el disco a la épica “Caure al aigua”, la evocadora “Paraules d’una dona sàvia” y a terminar el disco con los sonidos casi gospel de “Un home amb molta sort”, todo ello acompañado por una base rítmica suave pero firme formada por Adrien al bajo y Miki a la batería.
Resumiendo, Deus ex machina es un disco de calidad, hecho por músicos que saben lo que hacen y que cuando termina, dan ganas de darle al play otra vez para descubrir los nuevos matices que aparecen con cada escucha. Un disco que recomiendo a todo el mundo y que no debería verse condicionado por el idioma, ya que Exili a Elba hacen Música así, en mayúsculas y eso está más allá de cualquier barrera idiomática o de estilos.

miércoles, 10 de enero de 2018

Magos y guerreros (la colección)





El año pasado decidí, aprovechando que tenía varios números de colecciones de librojuegos por mi casa remanentes de mi juventud pre-rolera, completar algunas de ellas buscando números de segunda mano por ahí. Para mi sorpresa, los libros mas caros y prohibitivos, véase Lobo Solitario, Lucha Ficción y La búsqueda del grial, no formaban parte de mis recuerdos, mientras que otras coles como La máquina del tiempo, El reto de las galaxias o la que ocupará esta entrada Magos y Guerreros eran relativamente fáciles de encontrar a precios más asequibles. Decidí empezar por El reto de las galaxias, de la cual solo me faltaban tres números y cuando me lancé a por Magos y Guerreros descubrí algo interesante: Susaeta había reeditado la colección con una edición de portadas brillantes y papel de calidad y no solo eso… Por lo visto no se vendieron y los estaban saldando a menos de la mitad de precio. Sin dudarlo me lancé a por ellos y al poco recibí en mi casa un bello expositor con los diez libros de la colección nuevecitos y flamantes. Eso fue antes de navidades y a día de hoy puedo anunciar orgulloso que los he leído todos, jugando con el mago, con el guerrero y probando todas las posibilidades que dan los libros. ¿Mi conclusión? Seguid leyendo.

La mecanica de juego de esta colección está más cerca del “Elige tu propia aventura” que de otras colecciones mas roleras como “Aventuras en la tierra media”. Al empezar la aventura se nos deja elegir si seremos el mago o el guerrero y en el segundo caso podremos llevar tres armas elegidas de nuestra armería, las cuales determinarán el éxito o fracaso de los futuros encuentros de combate; en el caso del mago, dispondremos siempre del libro de conjuros completo, pero deberemos elegir sabiamente cual lanzar en cada situación. Para resolver las situaciones complejas, en caso de ser cosas mundanas lanzaremos monedas al aire, determinando el o los resultados qué sucede en el futuro, mientras que si se trata de magia, el azar decidirá de otro modo, dependiendo de si hemos nacido un día par, si estamos leyendo por el día o la noche, etc… A mi personalmente, el uso del azar no me gusta demasiado ya que nadie nos impide volver atrás si no nos sale la tirada que queremos, pero aquí cada uno con su conciencia.

Por otro lado me ha llamado la atención que la colección no es obra de un solo autor como sucede con la del Reto de las galaxias por ejemplo, si no que son varios autores, entre ellos R.L. Stine (sí, el de la serie “Pesadillas”) los que aportan cada uno su peculiar estilo aunque sin alejarse demasiado de la relación mago-guerrero, que es el pilar basico de las aventuras. De este modo, según qué autor nos recompensará por ser cautos, otro buscará que actuemos de una forma mas decidida y otro será mucho mas aleatorio, auqne la diferecia entre ellos es bastante sutil. Personalmente, mi favorito es el antes nombrado Stine, no porque sea fan suyo ni nada, pero me parece que dota a sus historias de una atmosfera mucho mejor lograda y no se pierde demasiado en la “fantasía exagerada” de sus compañeros, los cuales son se cortan al poner ejércitos enteros de dragones, lobos voladores de dos cabezas, serpientes inmortales y otros bicharracos.

Al final debo decir que me han dejado muy buen sabor de boca estos libros, por el factor melancolía pero también por la frescura que creo que siguen manteniendo a día de hoy. Y aunque esté feo decirlo, si tuviese que quedarme con uno, ese sería “El desafío del caballero lobo” de R.L. Stine y que podría pasar por una aventura de Ravenloft sin problemas.

miércoles, 3 de enero de 2018

Lo que toca ahora




Otro año se nos va para no volver jamás de los jamases y otra vez llega ese momento ideal para hacer balance de qué ha sido el anterior y qué esperamos del que estrenamos. Es un ejercicio que se puede hacer en cualquier momento realmente, pero que en estas fechas cobra especial sentido, por lo que aquí dejaré esta reflexión escrita para que quede constancia de ella. Pero no voy a hablar del pasado ya que ha sido un buen año y no cambiaría nada, ni de planes de futuro generales (no pienso dejar de fumar ni adelgazar), si no de mis propósitos con los blogs para este año.

Como ya sabréis si me conocéis o me seguís un poco, tengo en estos momentos tres blogs activos y actualizándose de forma regular. El primero es éste, “El blog mediocre”, el primero y genuino y que me abrió la puerta a este mundillo; lleva abierto desde diciembre de 2009, lo que vienen a ser ocho años justos y cuenta con casi 500 entradas y más de cien mil visitas. Si nos paramos a pensar no son unas cifras demasiado alentadoras pues hay blogs con mucho menos tiempo y entradas que cuentan con el mismo número de visitas, pero tal como reza el título del mismo, la idea no era crear un blog para triunfar. ¿Y que planes tengo para él? Seguir adelante, simplemente. El blog mediocre es fácil de llevar; hablo de juegos, de música, de tebeos, películas… No me causa demasiada dificultad mantenerlo actualizado, por lo que vaticino que este 2018 va a seguir activo. ¿Cambios? Por supuesto. Me gustaría hablar más de música. Hace un par de semanas me encontré con un viejo amigo y estuvimos hablando durante horas, en las cuales me di cuenta de lo que nos puede llegar a definir la música, tanto a nivel personal como social y como la música que escuchamos cambia con nosotros. Es por ello que quiero hablar mas de música, no solo de esos discos que me marcaron si no también de nuevas adquisiciones, descubrimientos y por que no, añadir alguna entrevista a músicos con cierta trayectoria. Pero esto último ya se verá.

El blog “Jotacerosa”, que es el mas nuevo y el que abrí a raíz de la publicación de mi primer libro, me tiene algo desencantado. Fijándome en blogs de otros autores (es los que tienen blog porque la gran mayoría tienen páginas web propias) me doy cuenta de que tengo que trabajarlo muchísimo mas. Necesito más contenidos, otra estética, mayor accesibilidad a la página de compra de mis libros y en definitiva, hacerle un buen lavado de cara. Es por ello que este año debo ponerme las pilas con él. Cambio de diseño, más entradas, añadir críticas literarias… Algo.

Finalmente, como no, “El día del testículo” que es el blog que tiene menos lectores, menos coherente, menos serio y menos de todo, pero que a su vez es el que quizás mejor define quién soy y qué hago en Internet. Este blog es el que más se ha resentido de mi nueva faceta como escritor, ya que me exige cierto nivel de creatividad y ahora mismo ésta la tengo ocupada en otras cosas. Hace poco estuve repasando entradas antiguas y me di cuenta de que ya no escribo como antes, no le dedico el mismo tiempo, no busco fotos tan graciosas ni plasmo ideas tan interesantes. Pensé que quizás habría llegado el momento de poner el punto final a “El día del testículo” aunque sinceramente no es la primera vez que lo pienso. Me lo pensaré por lo tanto, pero lo que si tengo claro es que un blog como éste, con 400 entradas y 1300 comentarios no puede desaparecer sin más. Tengo alguna idea para darle el adiós como se merece, con una de esas cosas que hacen que el blog salte de la pantalla del ordenador y te atice en la cara sin esperártelo… Pero como he dicho ya desde el principio, todo esto no son más que simples propósitos de año nuevo.

De momento, me conformo con que este año que entra sea igual que el anterior, que me traiga buenos momentos, que no me abandone (aún mas) la salud y estar bien en general para poder seguir dándome de tortas con la vida, con el tiempo y con algún que otro camionero rebotado, por qué no.

sábado, 23 de diciembre de 2017

The Nightmare Lands





Todavía no sé como he podido tardar tanto a escribir la reseña de este suplemento, ya que fue precisamente esta caja de “Nightmare Lands”, la cual encontré a un precio muy asequible de segunda mano (y para mi sorpresa en un excelente estado), la que abrió la puerta a mi redescubrimiento de Ravenloft y a la consiguiente “caza” de suplementos. Era barata, pero me ha salido cara sin duda (risas enlatadas), aunque gracias a eso tengo un objetivo en la vida además de envejecer y morir, el cual es coleccionar libros de Ravenloft de forma obsesiva. Pero vamos a lo que vamos.

The Nightmare Lands (o Las Tierras de Pesadilla para los que no dominen como yo la lengua de Xecspir) fue la primera caja que describía con detalle un dominio aparecida tras la Gran Conjunción. Antes de esa ya habíamos podido disfrutar de la magnífica “Castles Forlorn”, dominio que quedaba intacto tras el cataclismo. Como es habitual en este tipo de productos encajados, en su interior encontramos un par de mapas (uno general del dominio y otro que detalla un par de localizaciones importantes) y varios libros, los cuales pasaré a detallar después. Pero de momento…

¿Qué son las tierras de pesadilla?
Con la primera versión de Ravenloft (la caja negra), las Tierras de Pesadilla eran un dominio situado en el núcleo y del cual se daban muy pocos detalles. Que era un sitio muy cambiante y chungo y poco más. Ni geografía ni habitantes ni lord oscuro… Pero cuando sucedió la gran conjunción, ese territorio fue absorbido por Nova Vaasa y las Tierras de Pesadilla convertidas en isla del terror y ahí sí, merecían un suplemento como éste para hacerles justicia.
Para tal trabajo se contó con Shane Lacy (que a pesar del nombre es un tío) y al conocido ya por estos lares Bill Slavicsek y fue publicado en noviembre del año 1995 al precio de 20$. Toma ya.

¿Y qué contiene la caja?
Además de los dos mapas mencionados más arriba, dentro vienen cuatro libritos que voy a detallar ligeramente:


Libro 1: El diario del Dr. Illhousen
En este libro de 32 páginas tenemos, redactado en primera persona a modo de diario (el título del mismo ya daba alguna pista) toda la “teoría” acerca de la existencia del dominio en cuestión. Según el doctor, propietario de un manicomio, algunos enfermos mostraban puntos comunes en sus delirios, lo cual le llevó a investigar junto con el famoso Rudolph Van Ritchen y averiguar que quizás no tenían pesadillas a causa de su locura si no que sus pacientes habían acabado locos debido a esos extraños sueños. A partir de ahí tenemos seres de pesadilla, formas de entrar en el temido dominio de los sueños y otra parafernalia. Nótese que a pesar de mi tono apático y cansado, es una lectura excelente y una forma distinta de acercarse a la naturaleza de una región que solo Ravenloft es capaz de conseguir.

Libro 2: Las reglas de sueños y pesadillas
Otra vez el título nos indica qué hay en el interior. En este libro de 64 páginas tenemos a las Tierras de Pesadilla en términos de juego. Cómo jugar en el mundo de los sueños, modificaciones que sufren los personajes, los estados del sueño, niveles de realidad (probad a jugar con las reglas de “hiper-realidad” y luego me contáis), poderes de los soñadores (una especie de psiónica), bichos changos, lugares de interés… Lo que viene a ser un libro de ambientación de toda la vida pero repleto de reglas especiales.

Libro 3: Libro de pesadillas:
Las 64 páginas de este libro contienen cuatro aventuras que juntas forman una campaña en la que los pjs pasan de descubrir pequeños atisbos de la existencia de las Tierras de Pesadilla hasta llegar a ellas y buscar desesperadamente la forma de volver al mundo real. No las he leído con detenimiento pero puedo augurar, vista la calidad de esta ambientación, que serán cuanto menos, originales.

Y Libro 4: Suplemento de monstruos
Éste libreto sin tapas incluye 13 nuevos monstruos que incluir en nuestro compendio, desde los nativos de la isla, engendros de sueños, almas perdidas y otras morrallas hasta la temible “Corte de pesadilla” formada por 6 personajes realmente desafiantes para cualquier grupo de aventureros.

En definitiva: Una opción excelente para incluir en cualquier campaña de Ravenloft (u otra ambientación) que puede dar muchísimas horas de juego alejado de los tópicos de la fantasía convencional. Así que mi consejo es que si podéis haceros con esta caja vayáis a por ella y os dejéis de resurgires de los dragones y cosas modernas de estas. Hombre ya.


domingo, 3 de diciembre de 2017

De campañas y radicales libres




El otro día salí de casa con un poco de prisa, porque hoy en día si no llevas prisa es que no estás en la onda de esta sociedad, y vislumbré justo en medio del que debía ser mi recorrido a dos jóvenes charlando en la acera. Uno de ellos era normal, pero el otro era uno de esos barbudos con coleta que tan de moda están hoy en día y no sé por qué, quizás por mi edad avanzada o mi desconfianza nata, me dieron mala espina. “Seguro que están hablando de cosas de jóvenes” pensé y al instante sentí la necesidad de evitarles. Pero como la parte racional de mi cerebro todavía sigue teniendo algo de autoridad sobre la parte no euclideana del mismo, decidí no alterar mi ruta y pasar junto a los dos jóvenes, eso si, con la cabeza gacha y un paso acelerado. Cual fue mi sorpresa cuando uno de ellos, el de la barba para más inri, se fijó en mi y me llamó. No me llamó por mi nombre o me dijo un suave “perdone señor” no… Me soltó un chillido como si nos conociéramos de toda la vida y ello me ofendió un poco, por lo que fingí no haberlo oído (por sordera profunda, por ejemplo) y seguí caminando. Pero él insistió. Y no pude más. Me giré y le miré, él me miró, yo le seguí mirando y el duelo de miradas se habría prolongado hasta la muerte por extenuación de uno de los dos, probablemente yo, de no ser por que el barbudo me dijo “Oye tu eres el de Ravenloft, no?”. Decir que me sorprendió sería poco, así que diré que me supersorprendió, incluso subiría a que me ultrasorprendió. Le respondí que si, que yo era “el de Ravenloft” sin saber muy bien qué pasaría ni de donde venía ese adjetivo que al fin y al cabo me identifica dentro de algunos sectores muy concretos, y me dijo muy contento que él había jugado conmigo la campaña de “Expedición al castillo Ravenloft” y que la recordaba con mucha alegría.

Y yo, que aunque soy una persona despistada y olvidadiza hasta límites nocivos para la salud, jamás olvido la cara de un jugador, le respondí que no le recordaba a lo que él me respondió que cuando la jugamos tenía catorce años y que por eso ahora me estaría despistando la barba y la altura. Entonces caí en la cuenta y nos saludamos formalmente, hablamos de rol y de la vida y nos despedimos en seguida porque como he dicho al principio, llevaba algo de prisa.

Pero cuando ya me alejaba me giré un instante a observar a ese tipo barbudo que había sido un niño cuando yo ya era adulto pero no tanto como ahora. Y pensé que cuando nos volviésemos a ver, dentro de diez años mas, quizás sería él quien no reconociera a ese señor mayor, panzudo y calvo que veinte años atrás era un apuesto joven que lanzaba dados con estilo mientras imitaba la voz del Conde Strahd Von Zarovich. Y me sentí mal. Me sentí como una rareza, una vieja gloria, un fósil, un recuerdo de algo perdido sin color ni forma definida…

Y como ya tengo como hábito, maldije el paso de los años, maldije a los radicales libres, a las moléculas cojas y en definitiva, a todo aquello que se rige por las férreas leyes de la física y por lo tanto, de la lógica. Y llegué tarde a mi cita, por supuesto.

Quien recuerde esto, sabrá como me siento.

 PD: Por cierto, buscando fotos de este videojuego me he topado con una página muy interesante que analiza todos los juegos basados en D&D y que son muchísimos mas d elos que yo sabía. ¿Queréis echarle un ojo? Pues comprad mi libr... digooo... haced click aqui.