viernes, 20 de abril de 2018

Usagi Yojimbo, el ronin orejón




Hasta hace unos pocos meses, Usagi Yojimbo era para mi “ese conejo samurai de los tebeos” y realmente no me atraía lo mas mínimo. Me gusta bastante la cultura japonesa antigua, he dirigido en varias ocasiones el Tierra de Ninjas de Runequest, me he tragado (con deleite) unas cuantas pelis de Kurosawa y soy un absoluto fan de los videojuegos de Tenchu, pero lo cierto es que hay tanto material relacionado que me siento un poco saturado y este conejo orejón quedaba fuera de mis intereses. Pero estas navidades viendo la serie de las tortugas ninja con mi hija apareció el conejo haciendo un cameo y despertó mi curiosidad, la cual pude saciar al acercarme al poco a mi tienda de tebeos y encontrarme con un tomo enorme con las aventuras de este mamífero lagomorfo antropomórfico (que gilipollas me pongo cuando voy de listillo) y me lo llevé a casa para darle un vistazo. Y aluciné.

El tomo que me compré, una especie de biblia ilustrada de mas de 600 páginas lleva el título de “Usagi Yojimbo saga, volumen1”, aunque no es el principio de la serie si no varias minisagas recopiladas en no sé qué editorial, una de las cuales incluye otro cameo de mis queridas tortugas ninja. Comencé a leerlo con cierta decepción ya que me gusta comenzar las historias por el principio y además el hecho de que fueran todo animalitos me resultaba bastante chocante, pero no tardé en meterme de cabeza en la historia de Stan Sakai (el autor). Y es que este tebeo no es algo normal. Es una historia típica de samuráis (o ronin en el caso de Usagi) con toques de folklore japonés, fantasía y realismo en una proporción tan perfecta que al poco uno se olvida de que son animales lo que protagonizan esos relatos y acaba empatizando completamente con ellos.
 
Éste es el tebeo que yo tengo
Me considero un mal lector de cómics, ya que suelo leerlos de una forma muy superficial, sin recrearme demasiado en los dibujos y olvidándolos luego en un cajón, pero en este caso fui capaz de saborearlo lentamente, dosificado la lectura, repasando algunos capítulos y maravillándome con cada página, con cada conclusión, con cada ilustración… Entre esto y la cantidad de páginas me he tirado cuatro meses de lectura que he disfrutado como nunca. Así que ahora no me queda otra que  buscar mas material del bicho este, sean comics, rol o dibujos,  prepararme un buen cosplay conejero para los próximos carnavales y no sé, tatuármelo en el pecho o algo, ya veremos… Que a obsesivo no me gana casi nadie ;)

miércoles, 4 de abril de 2018

Esos juegos que recuerdo con cariño




De vez en cuando veo gente que hace listas sobre los juegos más vendidos, mejor valorados, a los que juegan más a menudo etc… Pero pocas veces veo listas (creo que nunca la he visto) que hable sobre juegos a los que uno les coge cariño, por un motivo u otro, y sea mejor o peor, se haya jugado mas o menos o le importe tres carajos al resto del mundo, se hacen un hueco en sus corazones roleros. Quizás porque este tipo de listas tan subjetiva son venden ni dan visitas y al final lo que todo bloguero de pro quiere es eso. Pero yo, como ya he perdido la esperanza de que éste sea un blog de referencia desde ahora hasta que me muera, voy a poneros mi top-5 de juegos de rol a los que les tengo cariño.

En primer lugar tengo que poner el Señor de los anillos básico, esa edición de Joc Internacional que venia con su cajita (o no) y sus mapitas (o tampoco). Fue el primer juego que dirigí, además con un éxito mas bien escaso al liarme y leer a los jugadores la parte dedicada al director y no permitirles mirar el trasfondo de los personajes que habían elegido. Salió mal pero eso es como el sexo, que al ser todos novatos no sabíamos como se hacía bien y quedamos relativamente satisfechos.
Durante una buena temporada ese sistema fue el mas usado en nuestra mesa de juego hasta que llegó el AD&D, juego del que no voy a hablar en esta entrada.

Luego llegó el Stormbringuer, también de Joc. Llevábamos ya un tiempo jugando los cuatro amigos de siempre cuando apareció Rafa, un nuevo miembro, con este juego bajo el brazo. Era mayor que nosotros, un poco raruno, tenía mucha experiencia (en el rol) y su misión era dirigir una sola partida para enseñarnos algunas cosas sobre nuestra recién descubierta afición. Acabamos jugando todo lo publicado por Joc y también lo de La Factoría.
El Stormbringuer/ Elric no solo nos dio muchísimas horas de juego sino que trajo a nuestras vidas a un amigo nuevo que aunque era mayor y algo raro, todavía seguimos en contacto hoy en día.

Otro juego a recordar era el Star Wars, también de Joc Internacional. Los que me conocéis sabréis que no soy muy fan de Star Wars; ni he visto las pelis ni sigo ninguna serie, libro o lo que pueda existir sobre ese universo. Es más, del juego de rol apenas jugamos un par de partidas. Lo que pasó fue que lo dirigía Cristian, el sexto miembro del grupo el cual al poco tiempo falleció en un accidente de trafico con tan solo 18 añitos. Quizás no recuerde mucho sobre ese juego, pero si recuerdo a Cristian, a su sentido del humor (esa nave espacial-vater era genial) y hasta día de hoy cada vez que veo la portada de ese manual recuerdo a ese amigo que ya no está. Por él y todas las horas que pudimos compartir, su Star Wars se ha convertido para mi en un juego especial (y espacial, juas juas).

Y para el cuarto voy a dar un salto editorial y de algunas décadas ya que saltaré al Cthulutech de Edge Entertainment. ¿Qué por qué ese juego? Sentaos junto al fuego pequeños, que s una larga historia.
Resulta que desde que me mudé, allá por los 25 años, no había encontrado un grupo con el que jugar medianamente fijo. La gente iba y venia, a algunos les gustaba, otros estaban por estar… Y así la desidia se apoderó de mi y acabé abandonando este bello hobby. Jugué a cartas, a muñequitos, a juegos de tablero… Pero no fue hasta dar con el Chtulutech en una estantería de ofertas en una librería que no fui capaz de volver a reunir a un grupo de jugadores estable. Por lo visto el juego le hizo gracia a la novia de un antiguo jugador que a su vez animó a otro y alguno mas que me saqué de la manga y voilá… De pronto volví a tener un grupo de juego estable con el que quedar de vez en cuando (una vez al mes era la media) y jugar. Jugar y jugar y terminar campañas y probar juegos nuevos y eso que algunos lamamos felicidad y alegría sin fin. Aunque bueno, como todas las cosas, terminó. Al final por compromisos, hijos, bodorrios y otras cosas la cosa quedó ahí. Pero nunca olvidaré ese resurgir temporal del buen rol. Del que se juega con buenos amigos con complicidad y ganas de vivir historias y aventuras.

Y finalmente… Tengo que volver a Joc Internacional. Y es que en mi etapa actual, la de coleccionista compulsivo, me hice con el Cazafantasmas, por estar diseñado por Gregg Stafford y también porque las pelis molan. Se me ocurrió leer este juego (no lo hago con todos) y me pareció una genialidad. Tanto que lo llevé a unas jornadas, reuní a un grupo de osados aspirantes a Cazafantasmas y pasamos una tarde divertida. Sin mas. Ni menos.
Puede parecer pobre, pero no lo es. Pasarlo bien dirigiendo en jornadas no es tan fácil y con el Cazafantasmas conseguí atesorar un recuerdo excelente. Además, he seguido jugando ocasionalmente con mi hija y eso ha hecho que el juego no se quede quieto en la estantería.

¿Habrá más? ¿Por qué no? Me gustaría pensar que dentro de unos años repetiré esta entrada añadiendo algún título mas, contar que he vuelto a jugar y que dirijo campañas de esas largas, que empiezan con unos personajes pidiendo limosna en un barrio de mala muerte para acabar convertidos en héroes legendarios….o al revés.


miércoles, 7 de marzo de 2018

Batallitas VS Warfare: La comparativa definitiva revisable




Esta entrada pretende ser una comparativa entre dos juegos que en realidad, son uno mismo: El clasico wargame “Fanhunter Batallitas” y el novedoso “Fanhunter Urban Warfare”. Mi intención no es la de hablar de sistemas de juego ni mecánicas generales de forma exhaustiva si no analizar las posibilidades y contenidos de cada juego para establecer similitudes y diferencias entre ellos. ¿Si? ¿Lo tenemos claro? Pues adelante.


Para quien no lo sepa, a principios de los años 90 apareció un juego de rol basado en el universo Fanhunter, creado por Cels Piñol. Ese juego, diseñado por un tal Chema Pamundi se hizo muy popular gracias al tono desenfadado del texto (no había un párrafo que no contuviera por lo menos tres gracietas) y a lo reducido de su precio (creo que cada librito costaba como mil pesetas, 6 de los actuales euros), lo que hizo que la gente no solo se lo comprara para jugar si no también para leerlo, tenerlo e incluso regalarlo. Como el éxito del juego de rol fue tanto, le siguió un wargame que se basaba en las mismas premisas de diversión y economía. Por aquellos años mi bolsillo no estaba para comprar miniaturas ni demás, así que agradecí la aparición del Fanhunter Batallitas y posteriormente su ampliación Suburbia, convirtiéndose en uno de mis juegos más jugados y disfrutados. Pero de aquello han pasado veinte años ya…
Relegado a un cajón, mi Batallitas estaba casi olvidado cuando me enteré de que Devir iba a sacar un juego basado en el mismo y llamado Fanhunter Urban warfare, esta vez acorde con los tiempos que corren, por lo que corrí cual galgo enconejado a por él. Los tiros y la violencia habían regresado a las calles de Barnacity y yo no quería quedarme al margen. Y ahora sí, vamos a por la comparativa esa.

1: Contenidos
Lo primero que uno ve al comparar ambos juegos son sus componentes.
El Batallitas se presentaba como un librito de tapa blanda y formato dina5 en cuyo retractilado (el plastiquito de fuera o precinto) venían cuatro tableros de cartulina impresos por ambas caras. Además teníamos los recortables, también en cartulina, para doblar y poner como personajes. También venía otra cartulina con los tokens. Resultado: Un formato mini, de cartulina no demasiado gruesa pero con ilustraciones muy bonitas y a color, que siempre se agradece.
El Urban warfare, en cambio, se presenta con una caja grande que incluye un mazo de cartas, fichas de las distintas tropas y personajes, dados de colores, tokens, elementos de escenografía (a modo de tokens mas grandes), cuatro piezas de tablero reversibles y 35 miniaturas de plástico. Hay que remarcar que desde las miniaturas al cartón de tableros y tokens son de gran calidad y justifican en cierto modo el elevado precio del juego, que son unos 70€
Aunque a primera vista el Urban Warfare sale ganado, hay que fijarse en otros detalles como que en el Batallitas venían cuatro facciones (fans, fans letales, fanhunters y tintín macutes) y en el Warfare solo dos (fans y fanhunters) y que el precio del nuevo juego es siete veces el del antiguo. Por otro lado, en el Batallitas existía el problema de que al ser todos los componentes de cartulina finolis, si a media partida alguien abría la puerta y había corriente de aire, podía salir el juego volando.
 
Aqui los dos juegos. ¿Adivináis cual es cual?
2: Jugabilidad
Ambos juegos funcionan con un sistema muy similar.
En el Batallitas cada miniatura disponía de unos puntos de acción con los que actuar (obviamente) durante su turno, mientras que en el Warfare eso se divide entre una acción de movimiento fijo y otra de acción. La diferencia no es demasiado notable y lo mismo pasa con las otras mecánicas: Fuego concentrado, cuerpo a tierra, alerta, coherencia de unidad… salvo algunos detalles, la sensación es la de estar jugando al mismo juego. Es cierto que en el Warfare han eliminado lo del “dado infernal” que daba mucha aleatoriedad al juego y han añadido una serie de habilidades al estilo warhammer como Armadura, Daño masivo, Parkour o Penetración X (oh si nena), así como algunas armas nuevas, además del modo de juego “Escaramuzas” para crear nuestras propias partidas basadas en puntos de tropa, pero en esencia viene a ser la misma experiencia de juego.

3: Longevidad jueguil
Todos sabemos que los juegos de tablero, al contrario que el rol o el parchís, acaban “quemándose” es decir que llega un momento en el que no queda mucho por ver/ disfrutar. Para ello en ambos juegos tenemos un modo campaña para jugarlo siguiendo un orden concreto y por qué no, coger ideas para crear nuestros propios escenarios.
En el vetusto Batallitas contábamos con un total de seis escenarios listos para jugar mientras que en el nuevo Warfare vienen ocho. ¿Mejor? Según como se mire, ya que a falta de probarlos, el hecho de que solo existan dos bandos (en lugar de los cuatro del Batallitas) puede que le quite mucha variedad.

Conclusión final
En el Urban warfare tenemos más cosas, hay magia, cartas de objetos que pueden encontrarse entre la escenografía… Pero leer el Batallitas es un cachondeo continuo y además el juego funciona a pesar de su alta aleatoriedad.
En mi humilde y despreciable opinión, el viejo batallitas ofrece mas diversión rápida, menos quebraderos de cabeza y además deja el regustillo de estar jugando a un clásico, eso si, lejos de ventanas abiertas, por favor. El Urban warfare, en cambio, es un juego actual, moderno y bien presentado, también rápido sencillo y divertido, pero que nos deja con las ganas de que salga la primera expansión, seguramente con los necesarios Tintín macutes y que implicará, como no, dejarnos algo mas pasta en el proceso.


Conclusión final ya del todo
Ahora que me doy cuenta, esta comparativa ha sido una pifia porque al fin y al cabo el Batallitas lleva la tira descatalogado y salvo que uno lo tenga en un cajón, si quiere jugar a escaramuzas en el mundo de Fanhunter no tendrá mas remedio que pasar por el aro de este Urban Warfare. Pero que no se diga que por mi no ha sido. Y una última cosa: Aunque suponga algo más de trabajo, tanto los tableros como los pjs son adaptables de un juego al otro, así que quizás se puedan combinas ambos para crear el megajuego perfecto e insuperable. Pero eso quizás en otra entrada…

domingo, 11 de febrero de 2018

Grandes entrevistas: Adrien Faure



Puede que el nombre de Adrien Faure no os suene a la mayoría de vosotros, pero si añadimos el nombre de la banda de metal Ktulu o el del productor Stephan Kraemer la cosa ya cambia. Y es que Adrien es un músico con trayectoria que actualmente forma parte del Exili a Elba, una banda de la que ya hablé hace poco en esta entrada del blog. Con esta entrevista a la que amablemente ha accedido a someterse, pretendo profundizar un poco mas en el último disco de la banda y como no, en la figura de Adrien, no solo como músico si no también com friki, porque todos hemos tenido un pasado… Bienvenido Adrien, ponte cómodo y vamos con la primera pregunta:
 
Adrien, a la derecha, recibiendo el sol cual lagarto
Deus Ex Machina es el tercer disco de Exili a Elba, el cual ha supuesto un cambio de sonido respecto a anteriores trabajos, siendo éste más suave y con mayor presencia de instrumentos acústicos y toques de piano. ¿A qué se debe este giro en vuestro sonido? ¿Estáis buscando una nueva dirección o simplemente surgió así?
Diría que es un reflejo del punto en el que se encuentra la banda actualmente. Podríamos resumir nuestra trayectoria como la de una relación entre adolescentes:
Nos conocimos y en cuestión de pocos meses sacamos nuestro primer disco. En ese momento, nuestra prioridad era mostrar una actitud frente al panorama musical catalán; “esto es lo que sabemos hacer, lo hacemos muy bien y es lo que reivindicamos”.
Para el segundo disco, ya había quedado claro lo que podíamos hacer, pero seguíamos queriendo impresionar a “esa otra persona”, así llevamos nuestra actitud un poco más al extremo…
Y un buen día, nos miró y nos preguntó: “¿me quieres?”. Entonces escribimos el tercer disco. Digamos que ha sido pasar de mostrar una actitud, a mostrar emociones. Es un disco más íntimo, en cierto modo.
También me ha parecido oír en algún sitio que, en Cataluña, si no tocas folk o “pachanga”, no te comes un rosco; y que nosotros somos unos viciosos… pero mientras no metamos ukelele en nuestras canciones, no hay pruebas.

 Algunos de los temas de este disco suenan casi a cantautor, con voz, guitarra y poco más. ¿Es “Deus ex Machina” un disco de autor o de una banda perfectamente cohesionada?
En nuestro caso, no hay mucha diferencia. Exili a Elba intentamos funcionar como una sola persona; el problema es que se trata de una persona “tripolar” y cada uno aporta lo suyo. En este aspecto, nuestro productor, Roger Rodés, ha sabido unir todos los cabos y trenzar un disco homogéneo. Digamos que somos tres músicos egocéntricos, que toman indecisiones, con un excelente productor.

Bandas como Manel o Txarango están sonando también en comunidades de habla no catalana. Crees que a pesar de la que está cayendo en el sector político y cuñadista, a nivel musical hay mayor aceptación de la música en catalán?
No.

Y aqui le vemos en su etapa de adorador de Satán
Antes de Exili estuviste en Ktulu, una de las bandas insignia del metal extremo español. ¿Qué puedes contar sobre esa etapa? ¿Hay mucha diferencia con lo que llevas vivido con Exili?
Son dos mundos totalmente distintos. Incluso podría decir que yo mismo soy una persona totalmente distinta con Ktulu o con Exili a Elba.
Ktulu es pura agresividad. Es sacar toda la brutalidad que tienes dentro y multiplicarla por cada persona que tienes encima y en frente del escenario. Un concierto es una explosión de adrenalina que te causa placer puro y duro. Tanto es así, que pierdes el control y terminas con una lesión grave en las cervicales y te tienes que “retirar” del metal…
Para que esto funcione hay que vivir en acorde con este estado de ánimo, al menos durante lo que duran las giras. Es decir, nada de verdura, poco pescado y agua la justa.
Con Exili, hemos llegado a ir a darnos un bañito en la playa antes de un concierto… El Kraken aún se debe estar descojonando. 

Si nos remontamos más atrás aún, aparte de otros proyectos musicales como Nafka, fuiste el guitarrista de Mantra, una banda que llegó a grabar un disco en el extranjero con Stephan Kraemer como productor (Fishbone, Watcha, Loudblast o Gojira entre muchos otros) y que obtuvo muy buenas criticas en las revistas de la época. ¿Qué pasó al final con la banda?
Mantra fue mi primera gran ilusión, como un primer amor. La banda con la que nos teníamos que comer el mundo. Siempre la recordaré con mucho cariño y los que formábamos la banda no somos solo amigos, sino familia.
Lo que pasó fue que la ilusión y las expectativas eran infinitamente superiores a nuestras posibilidades; en todo caso a corto plazo y, a la edad que teníamos, los proyectos de futuro eran cosa de ciencia ficción. Pero, ¡que nos quiten lo “bailao”!

Volviendo al presente y a Exili. El sonido de este último disco es muy suave, pero al mismo tiempo evoca al rock de los sesenta en algunos temas. ¿Cuáles son tus influencias más directas a la hora de componer?
En cuanto a mi realidad musical, Deus Ex Machina ha coincidido con una etapa de redescubrimiento de músicas crudas, desnudas e híper-afectadas, como las canciones de Glenn Hansard, Eddie Vedder o Greg Holden.
A nivel personal, mi “musa” es la fantástica etapa que estoy viviendo junto a mi hijo y mi pareja.

Y así en general… ¿Cómo ves el panorama musical? ¿Crees que es más fácil ahora que hace 20 años el darse a conocer gracias a Internet? ¿O por el contrario las nuevas tecnologías han sobresaturado al público de nuevos sonidos y bandas?
Desde un punto de vista creativo, el panorama musical es infinito y hay calidad a raudales. Internet no es el responsable de esto, si no el tiempo.
En cuanto a la música como oficio, esta era y sigue siendo una soberana mierda indigna.

 Y ahora cambiamos de tercio para meternos en un tema más afín a este blog: Los juegos de rol y otras formas de entretenimiento lúdico. ¿Los conoces? ¿Has jugado a alguno?
He jugado a juegos de rol, y lo he disfrutado mucho! Desgraciadamente, nunca he tenido la oportunidad de jugar de forma continua, ya sea por ubicación o por tiempo. 

Es un problema común, desgraciadamente ¿Cual o cuales han sido esos juegos?
El juego en el que he tenido más continuidad ha sido el Ciberpunk (aunque el máster era muy cruel, y se cargaba a los personajes que daba gusto!).
A lo que sí que he dedicado más tiempo, ha sido al Magic. ¡Llegué a tener barajas invencibles! Pero a partir de la 6ª edición me fui desvinculando.
Actualmente, solo estoy viciado a un juego para móvil (Marvel batalla de superhéroes), pero esto ya es otra historia. 

Ahora vamos a pasar a la sección mágica
Si pudieses elegir un superpoder para utilizar en los conciertos, cuál de estos sería: ¿Volar, invisibilidad, visión de rayos x o parar el tiempo?
Para conciertos, rayos x. Sin duda. 

Si tuvieses la oportunidad de formar una banda con los músicos que tu eligieras de la historia (muertos incluidos e incluso vivos antes de pasarse al cristianismo), cuales serian y qué tipo de banda formarías?
 Haría improvisación libre con David Fiuczynski, Tom Morello, Glen Hansard, Aphex Twin, Les Claypool y Brain.
Luego nos iríamos todos juntos a ver un combate de lucha en barro de Frank Zappa contra John Zorn.

¡Me apunto al combate y apuesto todo a Zappa!
Ahora imagina que tienes un teléfono mágico con el que puedes hacer una llamada al Adrien de hace… 20 años, pero solo puedes decirle una frase. ¿Cuál sería?
¡Estudia! Y no dejes de lado nada que te apetezca, por un proyecto musical.
 
Si pudieses reencarnarte en uno de estos filósofos clásicos cual preferirías: Bud Spencer, Bruce Lee o Charles Bronson?
Sin duda, el más feliz debía ser Bud Spencer. 

Y ahora sí que sí, pasemos a la ronda relámpago que son cinco preguntas muy rápidas (de ahí su nombre) que deberás responder con un “Si”, “No” o “No me acuerdo” y nada más.

 ¿Alguna vez has tenido que rechazar a una fan ansiosa de sexo?
Sí 
¿Alguna vez le has sacudido a un fan con tu instrumento (musical)?
 ¿Alguna vez habéis protagonizado una guerra de bandas a lo The Warriors? 
No
 ¿Alguna vez no has podido evitar mover un poquito el pie mientras sonaba reguetón?
No
 ¿Alguna vez te has arrepentido de haber aceptado una entrevista?
No

Pues eso es todo. Mil gracias amigo por aceptar someterte a mi interrogatorio y que tengas mucha suerte en este difícil camino que has elegido.

Y para los que deseéis saber más acerca de Exili a Elba, ahí van un par de enlaces de interés:

domingo, 4 de febrero de 2018

Una pesadilla de rol.





Me siento a la mesa, coloco la pantalla oficial de Masque of red death correspondiente a la mejor edición del mejor juego de rol de la historia ante mi y carraspeo. En la mesa, mis cuatro jugadores favoritos de todos los tiempos esperan, revisando sus hojas de personaje a que comience la apasionante aventura en la que se verán sumidos. Siento algo de presión, pues de mi depende su diversión durante las siguientes dos o tres horas; yo debo garantizar su entretenimiento así como ser capaz de crear una atmósfera inmersiva y una trama en la que puedan participar hasta el punto de que la recuerden durante el resto de sus días. Estoy nervioso pero feliz. Carraspeo, recito de memorieta la introducción de la partida y luego me oculto tras la pantalla para buscar las fichas de algunos pnjs. Apenas tardo unos segundos pero cuando vuelvo a levantar la cabeza la única jugadora femenina del grupo ha desaparecido del mapa. No lo entiendo pero como nadie hace el mínimo caso, continuo con la partida.
Los ahora tres jugadores están explorando una pequeña aldea que parece abandonada, como si sus habitantes hubiesen salido por piernas repentinamente. No hay signos de violencia, las puertas ha quedado abiertas, hay cocinas todavía funcionando y puestos del mercado abandonados a su suerte. Pregunto a los jugadores qué van a hacer y descubro a dos de ellos jugando al magic en plena partida. Ignorándome. Apelo al único jugador que queda fiel a mi trama pero parece ausente. Le toco el hombro con un dedo a ver si reacciona pero cae fulminado con mi contacto, cayendo al suelo convertido en ceniza. Me agobio un poco, lo reconozco. Trato de llamar la atención de los otros dos pero no me hacen ni caso, así que frustrado empiezo a guardarlo todo en la caja de nuevo pero no cabe bien y se empiezan a doblar los libros, se rompe la pantalla, se pierden los dados, la sala entera parece replegarse sobre si misma y amenaza con aplastarme hasta que despierto con un grito de “¡No quiero mque encuentren mi cadáver junto a cartas de magic!”.
Mi mujer me da un codazo que me devuelve a la realidad y me dice:
-¿Otra vez esa pesadilla de rol?
Trato de conciliar el sueño de nuevo pero me resulta imposible, así que bajo a escribir una entrada de blog.